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¡Terremotos y crisis!

Lilia Arellano

“El fin de haber riquezas no tiene jamás término”: Fray Bartolomé de las Casas.

• Terremotos y crisis
• Innegable la paralización y gran pobreza en todo el país
• Peña Nieto ante el espejo: sólo farsa y autocomplacencia
• Dice no temer persecución política del próximo gobierno
• Prensa “fifi”, descontextualiza las declaraciones: AMLO

Ciudad de México, 18 de septiembre de 2018.- Han transcurrido 33 años del terremoto que sacudió y destruyó cientos de edificios y casas en la capital del país. Hace también un año de un fenómeno similar, cuyos daños, en ambos casos, no han sido reparados, lo cual nos demuestra la calidad de los gobiernos, lo hecho por prácticamente 6 sexenios, dos de ellos en manos de Acción Nacional. Cifras van y vienen, la realidad es la que golpea a millones y millones de mexicanos en un país en donde se pelean los primeros lugares un puñado de empresarios enriquecidos de la noche a la mañana, en tanto deambulan trailers con cadáveres porque no puede construirse un cementerio o se da cuenta de las propiedades acumuladas por saqueadores cómplices de la jerarquía gubernamental mientras se exhibe la miseria del campo.

Cada embate de la naturaleza ha servido para enriquecer los patrimonios de funcionarios cuya característica, su denominador común, es la vileza. En 1985 llegaron al extremo de llevar a sus mansiones los envíos provenientes del extranjero, independientemente de ver en las obras de restauración el gran negocio, el del sexenio. Hace un año no fue distinto el panorama. Se desaparecieron los dineros enviados por diversas organizaciones para auxiliar a los damnificados. Al final de cuentas lo cierto es que no hubo cuentas y mágicamente dejó de hablarse del tema, de exigirse entregas y se unió a esto los fraudes cometidos por ingenieros y arquitectos sin escrúpulos, quienes se adueñaron del dinero de las tarjetas para la reconstrucción con la promesa de levantar las casas y, finalmente, sólo entregaron unas cuantas paredes. Solamente en la capital del país existen todavía 500 edificios dañados severamente, es decir, un promedio de 10 a 12 mil familias sin techo.

Ante el derrumbe de la economía familiar, la receta encontrada fue ir dividiendo a la pobreza. Así hicieron surgir la extrema, la moderada, la alimentaria, la absoluta, la de oportunidades, la cultural, la laboral y la agrícola. Todo ello con tal de no reconocer la existencia de un gobierno cada vez más rico administrando a un pueblo cada vez más miserable. No han desaprovechado ninguna oportunidad no sólo para enriquecerse sino para lucrar a través de la política dañando hasta la raíz a la sociedad mexicana a la cual han llevado por los caminos en donde se diluyen los principios, se desfiguran los valores, se desintegra a las familias, se convierte la pobreza en un factor de delincuencia.

En 1805, Alexander Von Humboldt sostuvo: “México es el país de la desigualdad, existe una desigualdad tremenda en la distribución de la riqueza y la cultura”. 213 años más tarde sigue vigente lo expresado. ¿Es a esto a lo que llaman los priístas y panistas progreso? En tanto más se asoman los grandes empresarios y los banqueros a los reflectores para negar esta desigualdad, para hablar de finanzas sanas, de números negros, de inflación controlada, de una gigantesca deuda a la cual consideran moderada, el repudio de la mayoría de ciudadanos es mayor. Defender como lo han hecho en los últimos días los panistas el burdo y mínimo crecimiento del dos por ciento cuando el desempleo sigue en aumento, revela la existencia de dos Méxicos, el real y el visto por quienes viven y muy bien de los discursos y las cifras amañadas.

Las cifras del INEGI y las del CONEVAL van en sentidos opuestos y cada partido político les da la lectura de conveniencia. El Banco de México no puede quedarse atrás con la aprobación de tasas de interés cada vez más altas, además de haber dejado de rendir cuentas sobre las reservas internacionales y el uso dado en los últimos meses, en esos de gran silencio. Abandonar los índices inflacionarios no fue sino una estrategia más para dejar de recibir críticas al exhibir porcentajes alejados de la verdad. Basta con la comparación del precio de los productos de una semana a otra para percatarnos del grado alcanzado en el terreno inflacionario. Sin embargo, aseguran, 3 mil pesos son suficientes para, al estilo de la Bartola, pagar la renta, el teléfono y la luz. Aunque no se mencione ni el gas, ni el transporte, ni la escuela, ni los gastos médicos, ni el pago por agua o el predial, vestirse, calzarse, etcétera.

Sin duda los 19 de septiembre nos harán recordar dos fuertes sacudidas, pero a diario hemos logrado sobrevivir a los terremotos económicos propiciados por media docena de Ejecutivos federales ocupados y preocupados por el bienestar de su familia, de los suyos, por hacer felices a socios y cómplices, y a ese pueblo capaz de llevarlos al poder le brindaron caracolitos y desde el mismísimo balcón presidencial.

EPN EL GRAN FARSANTE

A punto de cerrar su administración, el presidente Enrique Peña Nieto sostiene una gran farsa: externa su satisfacción por el trabajo realizado; manifiesta se siente en paz y tranquilo; sostiene no teme una persecución política pues su labor se apego estrictamente a derecho; indica el proceso electoral lo dejo tranquilo y ganó quien siempre encabezó las preferencias electorales, Andrés Manuel López Obrador; y adelanta concluyó su etapa como político, se reinventará y se dedicará a otras actividades, “podría ser periodista”, amenazó y adelantó vivirá de sus ahorros, “obviamente producto de mi trabajo de varios años”. Así de simple, así de cómico ante quienes sienten amor por el humor negro.

En las últimas semanas, el actual inquilino de Los Pinos se ha dedicado a armar una gran carpa mediática y ha protagonizado una gira de entrevistas por diversos medios de comunicación en los cuales siempre defiende el trabajo de su administración y desperdicia miles de millones de pesos en propaganda inútil. Frente a la cruda realidad de millones de mexicanos sostiene: “Al final de cuentas sí me iré con la satisfacción del deber cumplido, con los resultados y con un saldo muy positivo en beneficio de los mexicanos, de un país que se ha cuidado su estabilidad económica, se ha cuidado la economía de las familias mexicanas, se ha logrado generar más empleo que nunca antes en la historia del país y se ha logrado impulsar una educación de calidad. Se han sembrado cimientos para que México siga creciendo y teniendo una mayor prosperidad”. Todo esto aterrizado al diario acontecer sucede, pero justamente en sentido contrario.

Es claro, aún faltan 60 días para dejar de manejar presupuestos a su antojo y todas las entrevistas fueron pactadas y pagadas con un solo objetivo: defender su gestión en un tardío esfuerzo de justificar el derroche del cual sigue haciendo gala. Con total cinismo, señala: “Me siento satisfecho de estos logros”, insiste el mexiquense. La economía, reclamó, “se deja con clavos bien puestos, bien clavados, hoy dejamos un país creciendo, generando empleos, con un nivel de deuda muy razonable y en una tendencia decreciente.”. Y, en efecto, los clavos los vinimos cargando todos cual cruz y en la clavadera se quedó el país estático.

Ninguno de los argumentos utilizados resultan suficientes para defender cualquiera de sus reformas: “Vivimos un escenario complejo en lo económico… encaramos bajo crecimiento mundial y la caída de los precios del petróleo. Esto nos llevo a impulsar la reforma hacendaria, pues sin ésta difícilmente hubiéramos sorteado el vendaval de la caída de los petroprecios, que se compensó con el incremento de la recaudación fiscal, por esa causa, tuvimos que hacer ajustes muy serios al gasto entre 2015 y 2017, del orden de 400 mil millones de pesos, lo cual pegó en los presupuestos de esos años, principalmente en el sector salud y desarrollo social”. Casi nada, le dio justo al blanco en las áreas de gran sensibilidad pero no rebajó un solo centavo en los gastos suntuarios, en los viajes y mucho menos en la vestimenta de su señora esposa, misma suficientemente publicitada en los viajes internacionales y las ceremonias oficiales.

DIAS ACIAGOS

No obstante, en las entrevistas, el mexiquense no puede eludir los asuntos más difíciles de su gestión. Aquí destaca el encuentro con el hoy presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando era candidato. “Fue un encuentro apresurado que no se dio en mejor entorno social”, recordó y externó su arrepentimiento por la forma en que se realizó. Otro momento delicado fue Ayotzinapa, sobre todo, señaló sin ningún rubor, por “la pena que significó a los padres de familia, con los que tengo una enorme empatía por el dolor que los embargó y que siguen teniendo, donde la PGR atrajo una investigación de orden local, pero que dedicó recursos humanos y materiales para realmente saber qué había ocurrido”. El mexiquense siguió defendiendo su “verdad histórica”: “yo me quedó con la investigación realizada, con lo que han definido que lamentablemente ocurrió ahí, donde 43 estudiantes murieron y fueron quemados en este basurero, como muchos de los elementos de la investigación lo acreditan y hoy hay más de 100 personas detenidas, procesadas como presuntos participantes y responsables de estos lamentables hechos”.

La corrupción es su lado más débil, como se vislumbró en la difusión de la Casa Blanca, otra de las etapas difíciles de su gobierno, el cual, justificó, no obstante de no haber un acto de ilegalidad, generó una percepción de que sí la había y ante ese hecho la institución presidencial perdió credibilidad. “Por eso ofrecí una disculpa”, indicó Peña Nieto, quien meses después fue exonerado por su propia administración. En torno a este problema, el titular del Ejecutivo federal señala: “creo que ha habido esfuerzos como nunca se había hecho en el tema. El Sistema Nacional Anticorrupción, el de Transparencia, como nunca antes varios ex gobernadores enfrentan hoy procesos legales, eso nunca había pasado y esas son señales muy claras del combate a la corrupción”. Hasta el momento sólo se han exhibido pero sus procesos penales están lejos de concluirse y, tal como se han desarrollado estos casos, han ido abriendo puertas para lograr la libertad de quienes han sido inculpados.

Peña Nieto no teme para él, su familia o sus colaboradores una persecución a partir de la promesa de López Obrador de combatir la corrupción. ˝Mi actuación como Presidente siempre ha sido de acuerdo al mandato de la ley. He sido absolutamente cuidadoso de conducir y tomar las decisiones en alcance a la legalidad, y eso es lo que me da tranquilidad… Me siento tranquilo. si hay alguien dentro de mi administración, dentro del gobierno, cuya actuación haya estado al margen de la ley y no se haya apegado a los principios de ética que siempre se instruyó, pues cada quien tendrá que enfrentar sus propias responsabilidades”.

NO SUPO NO PUDO O NO QUISO

“Más allá de su propia visión en relación con lo que fue su gobierno, Enrique Peña Nieto se va dejando tras de sí un país que deberá seguir enfrentando los grandes pendientes que él mismo no pudo, no supo o no quiso solucionar”, concluyó la académica de la Universidad Iberoamericana, Ivonne Acuña. La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la Casa Blanca y la ejecución extrajudicial de Tlatlaya son “marcas de agua” que acompañarán al Presidente”, destacó.

Peña Nieto concluye su administración desdibujado, con un amplio rechazo social, con reformas estructurales que no muestran por completo las bondades que prometieron y con amplios pendientes en seguridad y combate a la corrupción, coinciden diversos analistas, como Luis Carlos Ugalde, Alberto Aziz, Alfonso Zárate y Enrique Berruga, quienes consideran la calificación al trabajo de EPN se resume en el resultado electoral del 1 de julio.

El ex consejero presidente del extinto IFE destaca la parte oscura de su gestión: “es su negligencia en el combate a la corrupción, los malos resultados en materia de seguridad, de tal forma que coexisten ambos”. La forma en que Peña Nieto termina su mandato “es muy desafortunada”, porque el PRI tuvo “un fracaso estrepitoso”, que se adjudica en buena medida a la percepción social sobre su gestión.

Los resultados de la elección del 1 de julio son la mejor expresión de lo que piensa el país sobre el gobierno de Peña Nieto, sostiene Alberto Aziz, profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Las explicaciones del Presidente ya no convencen ni generan credibilidad, sostiene.

El titular del Ejecutivo federal ha realizado una “defensa tardía de su legado” y difiero en mucho de lo que dice, afirma el embajador Enrique Berruga, quien subraya: “oculta lo más importante que es el tema de la corrupción, un asunto que indigna a los mexicanos a grado tal de lo que ocurrió en las elecciones de manera tan aplastante”.

DE LOS PASILLOS

México si está en crisis, sostuvo el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien aseguró pese a todo cumplirá sus compromisos de campaña. En entrevista en el aeropuerto de La Paz, acusó sus adversarios conservadores y la “prensa fifí” descontextualizaron sus declaraciones y difundieron que se estaba desdiciendo de sus promesas de campaña. “Voy a cumplir todos mis compromisos, nada más que sí quiero que se tenga conocimiento del punto de partida”…

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) defendió otra vez la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Señaló que con la información y estudios disponibles a la fecha, su construcción debe continuar, aunque recomendó seis acciones a realizar, como la revisión de costos y el financiamiento. Juan Pablo Castañón, presidente del CCE, dijo este es un proyecto que beneficiará al turismo y al comercio, generará beneficios por más de mil millones de dólares al año y mejorará los costos para las aerolíneas y pasajeros, así como la conectividad.

Tomado de Índice Político


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