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¡Madrazo no olvida agravios!

Hace 12 años, Elba Esther fue la artífice de la derrota del PRI y del PRD, quienes no quisieron concertar con ella.

Las declaraciones de Roberto Madrazo sobre el fraude cometido en contra de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de 2006 nos dan la oportunidad de recordar la magistral actuación de un importante personaje que contribuyó a la derrota de los dos tabasqueños en aquel entonces, y que ahora, 12 años después, se encuentra en los cuernos de la luna gracias a ciertos favorcitos que le hizo al próximo Presidente de la República.

Nos referimos a Elba Esther Gordillo, la maestra de la maldad y la perversidad, quien hace 12 años fue la artífice de la derrota de los candidatos del PRI (Madrazo) y del PRD (López Obrador), quienes no quisieron concertar con ella.

La señora demostró antes, durante y después del proceso electoral del 2 de julio de aquel año no sólo su capacidad de operación política tanto con los priistas como con los panistas -los perredistas la despreciaron-, sino sus habilidades para negociar, vender lo que había que vender. Confirmó que su sección de inteligencia y contrainteligencia electoral que tenía en todo el país fue más eficiente, confiable y más barata que el IFE que dirigía Luis Carlos Ugalde, que no sirvió, como tampoco sirvieron los aparatos electoreros de los partidos. Elbita convenció a los gobernadores priistas para que éstos no apoyaran a Madrazo y mucho menos a López con los siguientes argumentos: Económico y políticamente, a todos ustedes les resultará más rentable que gane el candidato del PAN, les dijo. Con Calderón seguirán siendo reyes; habrá mayores presupuestos para sus estados; más inversión federal en sus entidades; los dejará en libertad de seguir escogiendo a su sucesor, en fin, seguirán siendo felices.

Cínicamente, una semana antes de la elección, los 17 gobernadores manifestaron en un desplegado publicado en todos los periódicos del país, su respaldo a Madrazo donde decían: Estamos convencidos que, por la plataforma ideológica, la experiencia administrativa y el oficio político demostrado a lo largo del tiempo, y por tener una propuesta para lograr un desarrollo económico y social equilibrado, nuestro partido representa una opción segura para la gobernabilidad democrática de México. Firmaban Eugenio Hernández Flores, el mismo a quien la profesora Gordillo le habló la noche del domingo para sugerirle que hablara con Calderón y le vendiera lo que pudiera; Eduardo Bours, Mario Marín Torres, José Natividad González, Humberto Moreira y varios más.

La realidad fue que esos gobernadores ya habían pactado con Elbita y ésta -quien nunca ha dado paso sin huarache-, con Felipe Calderón para apoyarlo. Garantizaron así la supervivencia económica y política. A la maestra le fue de peluches todo el sexenio; Calderón la dejó hacer lo que le diera su gana, bueno, hasta que agarrara a trancazos a Josefina Vázquez Mota, candidata presidencial del PAN. Pero cuando el PRI regresó a Los Pinos en 2012, Enrique Peña Nieto decidió encarcelarla. Hoy la señora es aliada de Andrés Manuel López Obrador, quien le regresará el poder y la gloria que le arrancó Peña.

Tomado de El Heraldo


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