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¡El Termómetro!

Abel MagañaLas elecciones del 4 de junio serán, ahora más que nunca, un verdadero termómetro para calcular la temperatura política a nivel nacional.

En palabras llanas y populares, se sabrá quién es quién en el panorama electoral de México rumbo al 2018.

En cada uno de los cuatro estados en donde habrá elección las condiciones políticas son distintas, pero destacan dos entidades por su importancia electoral: Veracruz y el Estado de México.

En la tierra del presidente Peña Nieto, el PRI es actor central a través de Alfredo del Mazo, hijo y nieto de ex gobernadores.

Su rival es Delfina Gómez, una maestra que fue presidente municipal de Texcoco y que, con el apoyo incondicional de Andrés Manuel López Obrador, dirigente de MORENA, quiere arrebatar el poder al tricolor.

Los terceros en discordia son la ex candidata presidencial, Josefina Vázquez Mota por el PAN, y el ex alcalde de Nezahualcóyotl, Juan Zepeda por el PRD, quienes sólo con una hecatombe podrían triunfar en tierras mexiquenses.

Un triunfo del priismo en el Estado de México mantendría vivas las esperanzas del tricolor rumbo a la elección presidencial, pues el derrotado sería nada menos que López Obrador.

En caso contrario, si Delfina y MORENA ganan, el camino rumbo a Palacio Nacional se despejaría para El Peje.

En esta entidad, la disputa por la gubernatura es entre el PRI y MORENA. Está en juego la supervivencia del tricolor a nivel nacional.

Una situación muy distinta es la que se vive en Veracruz.

No está en juego la gubernatura, pero si 212 alcaldías, que es el gobierno más cercano a los ciudadanos y en donde hay una amplia participación popular.

De ahí que los resultados indiquen hacia dónde se mueve la tendencia política.

De entrada, a primera vista, son dos los actores que buscan acaparar el mayor número de municipios y entre ellos no está el PRI.

MORENA y la alianza PAN-PRD quieren conquistar el mayor número de alcaldías.

El agarrón es de pronóstico reservado y una muestra de ello es el show mediático que han montado El Peje López Obrador y el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

Cada vez que el dirigente de MORENA visita la entidad (que es muy frecuente) hay dimes y diretes con el mandatario estatal, que está siempre listo para el pleito callejera y la controversia.

Al mismo tiempo que el gobernador hace campaña, se favorecen su estrategia para distraer la atención sobre la gravísima situación financiera y de seguridad en Veracruz.

El PRI viene de perder, hace un año, la gubernatura por la desastrosa administración del reo Javier Duarte.

Sus dirigentes no han entendido que son oposición y siguen actuando como si estuvieran en el Gobierno, cometiendo los mismos errores.

El resultado es que tendrán que pelear el tercer lugar en el panorama electoral.

Dos municipios gobernados por el PRI, Xalapa la capital y Veracruz puerto, son una muestra de lo que sucede a lo largo y ancho del solar veracruzano.

En la Atenas Veracruzana, la disputa es entre el voto cautivo de MORENA, que lleva como candidato al doctor en Ciencias Sociales, Hipólito Rodríguez Herrero, y el aparato gubernamental, vía PRD-PAN que impuso como su abanderada a Ana Miriam Ferráez, que ha hecho su vida en la radio xalapeña.

El PRI mandó a la guerra al experimentado político Alejandro Montano, que nada tiene que hacer.

El puerto de Veracruz es un caso muy especial.

Por el PAN-PRD va el hijo del gobernador, el senador con licencia Fernando Yunes Márquez, que se ha presentado como un asalariado que no tiene ni en dónde caerse muerto, pues ni casa tiene, pero eso sí, es el hijo de papá.

Por MORENA “El Peje” escogió a un empresario del transporte, Ricardo Francisco Exsome Zapata, quien fue impugnado por los propios “morenistas”, pero se impuso la voluntad de Andrés Manuel.

El PRI, que engañó a todos los legítimos aspirantes porteños, lanzó de último minuto al dueño de los Tiburones Rojos, Fidel Kuri, quien tiene como “mérito” haberle mentado la madre y retado a golpes al actual mandatario, Yunes Linares cuando eran diputados en San Lázaro.

Tanto en Xalapa como en el puerto de Veracruz, el gobierno del Estado (que oficialmente no intervendrá en la elección), se juega su futuro. Lo mismo sucede con MORENA.

Una verdadera sorpresa sería que el “Tiburón Mayor”, Kuri Grajales, ganara, pues todo está en su contra en el puerto.

Está en juego lo que López Obrador llama “la monarquía azul”, pues de ganar en ambas alcaldías el PAN, estará listo el panorama para lanzar a Miguel Ángel Yunes Márquez (el otro hijo de Yunes Linares, actual alcalde de Boca del Río) a la gubernatura en próximo año.

Pero si triunfa MORENA, se establecerá en la entidad “la dictadura de los pobres”, como llaman los panistas al proyecto de López Obrador.

Así está el panorama en Veracruz: MORENA vs el PAN-PRD.

Los resultados en Coahuila y en Nayarit son importantes, pero no tienen la influencia electoral del Estado de México y Veracruz.

Y llama la atención que, tanto en el Golfo de México como en tierras mexiquenses, los pupilos de López Obrador están en la jugada.

No falta mucho para conocer qué temperatura política marcará el termómetro el 4 de junio, pero se puede adelantar que los “morenos” dará un paso adelante.


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