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Asuntos Públicos – Adeudos empresariales heredados

Eduardo Coronel Chiu

El gobierno de Cuitláhuac García inició ayer, por conducto del secretario de Finanzas José Luis Lima Durán, el pago a empresarios de Veracruz por las deudas generadas en la irresponsable administración de Javier Duarte, mismas que con criterio faccioso se negó a liquidar en su bienio el ex gobernador Miguel Ángel Yunes, provocando entre ambos una crisis financiera en el sector empresarial del estado –desde endeudamientos, ajustes técnicos y laborales, hasta quiebras y cierres de negocios– que lo tiene colapsado.
Aunque el comienzo es apenas simbólico –saldaron ayer adeudos menores a 500 mil pesos con una erogación total de 8 millones de pesos–, el gobernador Cuitláhuac García manifiesta su voluntad de reconocer que las deudas con el sector empresarial son de orden institucional, no personal, con lo cual gana la confianza del sector en que habrá de cumplir con su ofrecimiento de pagar el resto de los adeudos, previa validación de su procedencia, de forma calendarizada a lo largo de su mandato.
De la irresponsabilidad al pleito político
Como otros problemas heredados, en la deuda al sector empresarial hay una historia de damnificados en los abusos de poder; engaños múltiples, tanto a los empresarios como en los registros de contabilidad gubernamental, conjuntado con pugnas políticas, un proceso de alternancia partidista en el Gobierno del Estado, con represalias y ajustes de cuentas del grupo que alcanzó el poder del estado en 2016 y lo ejerció durante dos años con un manejo financiero discrecional y faccioso.
En el origen de los adeudos hay un ejercicio abusivo del poder, el gobierno de Duarte –en paralelo a los desvíos operados con empresas fantasmas y favorecidas, en beneficio propio y de su banda–, al no pagar al segmento de empresas veracruzanas, se financió indebidamente con los bienes, servicios y obras que recibió; en cambio, destinó fondos a sus prioridades, electorales y de saqueo, ocultando los severos problemas de liquidez por mala administración y desvíos, que se agudizaron en los dos últimos años.
La falsa contabilidad gubernamental
Un seguimiento a las cuentas oficiales de Duarte y de Yunes en el rubro de pasivos de corto plazo detecta la manipulación de las cifras a conveniencia del grupo en el poder.
El gobierno de Duarte para engañar a las firmas calificadoras de riesgo crediticio y a los veracruzanos del desequilibrio en las finanzas públicas, falseó el nivel de los pasivos que había contraído. Hasta el inicio de 2015 solo registra un monto no mayor a 3 mil 500 millones de pesos; pero a partir de diciembre de ese año admite 12 mil 877 millones de pesos en pasivos de corto plazo, anticipando su salida comienza a sacar la basura escondida. En junio de 2016, se eleva ese rubro a 17 mil 542 millones de pesos y para su último informe trimestral de ingreso-gasto, en septiembre, cuando ya sabía perdida la elección de gobernador, es la locura, el pasivo de corto plazo registra ¡46 mil 398 millones de pesos!
La deuda reconocida, borrada a capricho
¿Cuánto reconoció no haber pagado Duarte a proveedores, contratistas y terceros institucionales (aquellos para los que había retenido dinero, pero no lo entregó)?
En Junio de 2016 anotó en los estados financieros del Gobierno del Estado un adeudo de 5 mil 321 millones de pesos a proveedores, 4 mil 672 millones a contratistas y 7 mil 548 millones a terceros institucionales.
Todavía en sus últimos estertores, pretendió Duarte dejar garantizado el pago de los pasivos; entre las medidas finales con la legislatura de su lado –poco antes de que se le abrieran–, se aprobó a fines de julio de 2016 un reconocimiento de adeudos y la afectación de los ingresos del impuesto estatal a la nómina para saldarlos mediante un fideicomiso. El anexo de este decreto detallaba un monto de 11 mil 38 millones de pesos, ratificaba las cifras del adeudo con proveedores (5 mil 321 millones de pesos), al igual que de contratistas (4 mil 672 millones), pero redujo lo reconocido para terceros institucionales a 1 mil 45 millones de pesos.
Pero el desenlace de la guerra política pasó a traer a los empresarios acreedores del Gobierno del Estado. Tan pronto como asume el poder Miguel Ángel Yunes promueve con sus aliados en el congreso PAN-PRD y los acomodaticios priistas la revocación del decreto dispuesto para saldar a empresarios y además los borra arbitrariamente de la cuenta pública; en su primer mes de gobierno, el informe trimestral del gasto solo refleja 2 mil 560 millones de pesos en renglón de pasivos de corto plazo; con el artificio de un “ajuste contable” manda el resto a cuentas de orden sujetas a revisión, la congeladora o limbo donde se quedaron. Como se sabe, posteriormente, puso una ventanilla para recibir documentos de empresarios acreedores, y si a alguno le pago, debió haber sido de sus cuates o reacomodados, porque a la mayoría, como es sabido, no les pagó. Tuvo dinero extra, ya se sabe del trato financiero preferencial que recibió del gobierno de Peña Nieto, pero lo usó para sus proyectos y negocios.
Con su voluntad de saldar las cuentas pendientes con los empresarios el gobierno de Cuitláhuac García ha dado el primer paso para restaurar la confianza empresarial; con el programa de pagos apoyará la reactivación económica del estado.


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